Higueras de Canarias: interesante libro del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias

19 de noviembre 2012 – Las Palmas de Gran Canaria

Águeda Mª González-Rodríguez y María José Grajal-Martín publicaron el pasado año un interesante libro sobre uno de los frutos de mayor importancia en Canarias. Esta importancia se pone de manifiesto en la diversidad de denominaciones existentes para las distintas variedades y en el elevado número de topónimos que hay en todas las Islas.

Recientemente se han recuperado en Gran Canaria carbones y semillas de higuera cuya antigüedad llega a superar en algunos casos los 1.500 años.

El presente trabajo contribuye al conocimiento de las variedades de higuera presentes en nuestras islas, clarificando con ello algunos de los problemas de nomenclatura (homonimias y sinonimias). Su caracterización, propagación y posterior conservación evitará la pérdida de este material de inestimable valor cultural y genético.

Se presentan aquellas variedades que pueden ser distinguidas atendiendo a sus características morfológicas, si bien a nivel molecular se ha encontrado una mayor diversidad. Somos conscientes de la controversia que puede suscitar la denominación propuesta para algunas de las variedades de higuera, pero se ha tratado de elegir la más utilizada en las Islas.

La higuera Ficus carica L. se encuentra entre los frutales más antiguos de los que se tiene referencia escrita, de hecho son muchos los documentos que hacen alusión a su existencia en diferentes culturas y religiones. Así, cuenta la leyenda que los fundadores de

Roma, Rómulo y Remo, fueron amamantados por una loba cerca de la higuera en cuyas raíces había quedado atrapada la cesta que llevaba a los hermanos gemelos.

Su nombre científico, Ficus carica L., deriva de Caria, región de Asia Menor que destacaba por sus higos. El centro de origen, según Vavilov, se encuentra en el Centro de Oriente Próximo, Centro IV, que incluye el interior de Asia Menor, toda la región Transcaucásica, Irán y las tierras altas de Turkmenistán. Su domesticación fue muy temprana extendiéndose desde la zona de origen por la Cuenca Mediterránea y el resto de Asia y África, llegando a América poco después del descubrimiento. En Canarias, la presencia de la higuera data de la época aborigen, muy anterior a la conquista de las islas.

Así, Boccaccio ([ca. 1342] 1998) relata el viaje de N. Recco a Canarias en 1341 donde ya se describía la presencia de higueras en las islas, lo cual ha sido confirmado por diversos estudios arqueológicos (Machado et al., 1997; Morales, 2002; 2006).

El cultivo de la higuera se encuentra distribuido en las regiones de clima templado y en algunas regiones tropicales y subtropicales. Su gran rusticidad ha permitido su cultivo en la mayor parte de los suelos desde los frescos, ricos y permeables donde tiene su mejor desarrollo hasta los pedregosos, áridos y poco profundos. La producción mundial se encuentra concentrada, principalmente en los países de la cuenca del Mediterráneo, Oriente Medio, Estados Unidos y Brasil. En España se encuentra distribuida en todas las Comunidades, siendo Extremadura y Baleares las que tienen una mayor superficie dedicada a su cultivo. En Canarias se encuentra una gran cantidad de higueras diseminadas habiendo pocas hectáreas dedicadas a su cultivo comercial.

Si desea continuar con su lectura, le dejamos aquí el enlace. Felicitaciones a sus autoras.

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